domingo, 27 de febrero de 2011

y claro que tu corazón era un sapo



Cuerpo sobre el corazón



acaso estas nubes grises
que aparecen
desde abajo
corriendo como humo
para amanecer
anuncien
otra patria

su rostro
al fin

perros de caza
estas nubes
traen luz

sólo el viento
el cuerpo sobre el corazón
sentimos

y la breve sonrisa de la noche.




Claro



y claro que tu corazón era un canasto
y claro que tu corazón era un sapo

¿no lo llevaba yo con las dos manos?

¿no lo abandonaba en los pantanos
sobre el aceitoso musgo lunar?

y oscuramente despertaba
en el sol
sacaba plumas
tu corazón.



Para que la noche sea



esta oscuridad no parece la noche
sino
la piedra fresca de mi corazón

mientras el patio recoge sus lámparas
oigo tu voz
entre los cuartos de la casa

comprendo entonces que
faltaba
ese oculto rumor de tu presencia
para abrir el sauce
y las estrellas.



de Oscuras ramas,ediciones radamanto, villa maría, córdoba,2003

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